La América que no sale en las películas: 10 lugares para descubrir el otro Estados Unidos

Cuando pensamos en viajar a Estados Unidos, casi todos tenemos en la cabeza unas cuantas imágenes: Nueva York y sus rascacielos, las playas de California, las luces de Las Vegas, los parques nacionales del Oeste, Miami, Orlando, Los Ángeles, San Francisco o Washington.
Son lugares que merecen la pena y que forman parte de la imagen que el mundo tiene de Estados Unidos.
Pero hay otro país. Uno mucho más difícil de resumir en una fotografía de Instagram y que, precisamente por eso, puede resultar todavía más interesante para quien ya ha viajado varias veces a Estados Unidos o busca algo diferente.
Es el país de las antiguas ciudades industriales, de los barrios creados por inmigrantes llegados de Europa, Oriente Medio o Latinoamérica, de las ciudades donde todavía se habla de la influencia española, de las comunidades indígenas, de las antiguas rutas ferroviarias y de las carreteras que atraviesan paisajes que parecen sacados de una película.
Es también el país de ciudades que fueron enormes centros económicos y que tuvieron que reinventarse cuando desaparecieron las industrias que les habían dado su prosperidad.
En USA Desconocido hemos seleccionado diez lugares que permiten acercarse a esa otra realidad estadounidense.
No son necesariamente destinos secretos. Algunos son bastante conocidos dentro de Estados Unidos. Lo que ocurre es que no suelen formar parte del primer viaje que hacemos los europeos al país.
Y ahí está precisamente su interés.
1. Buffalo: la ciudad que construyó la América industrial

Cuando se habla del estado de Nueva York, casi todo el mundo piensa en Manhattan, pero en el extremo occidental del estado, a orillas del lago Erie, se encuentra Buffalo (https://visitbuffalo.com/), una ciudad que durante décadas tuvo una importancia económica enorme.
Su situación geográfica fue determinante. Buffalo se convirtió en un importante punto de conexión entre los Grandes Lagos y el este de Estados Unidos. El comercio, los canales, el ferrocarril y posteriormente la industria hicieron crecer rápidamente la ciudad. Durante el siglo XIX y buena parte del XX llegaron miles de inmigrantes atraídos por las posibilidades de trabajo.
El resultado fue una ciudad con una importante arquitectura histórica y una identidad propia. Una ciudad para los amantes de la arquitectura y uno de los grandes atractivos de Buffalo es precisamente su patrimonio arquitectónico.
La ciudad conserva edificios relacionados con algunos de los grandes arquitectos estadounidenses y, entre ellos, varias obras vinculadas a Frank Lloyd Wright.
Pero Buffalo no es únicamente una ciudad para mirar edificios. Es también una ciudad para entender cómo funcionó la América industrial, con sus antiguos almacenes, infraestructuras portuarias y espacios industriales que recuerdan una época en la que los Grandes Lagos constituían una de las grandes arterias económicas del país.
Hoy la ciudad está intentando aprovechar precisamente ese patrimonio para atraer visitantes; y tiene una ventaja añadida: las Cataratas del Niágara están muy cerca.
Muchos viajeros llegan a Buffalo únicamente como puerta de entrada a las cataratas, y es una pena porque si se le dedica al menos un día, Buffalo permite descubrir una parte de Estados Unidos que difícilmente aparece en las rutas turísticas tradicionales.
2. St. Augustine: cuando España aparece en la historia de Estados Unidos

Hay una pregunta que muchos españoles nos hacemos al llegar a Estados Unidos: ¿Cuánto queda realmente de la presencia española en este país?
La respuesta es bastante más de lo que puede parecer, y un magnífico lugar para comprobarlo es St. Augustine (https://www.visitstaugustine.com/), en Florida.
La ciudad fue fundada por los españoles en 1565, décadas antes de que los ingleses establecieran Jamestown y mucho antes de la independencia de Estados Unidos. Es, de hecho, uno de los lugares fundamentales para comprender la presencia europea en Norteamérica.
Su centro histórico conserva calles estrechas, plazas y edificios que recuerdan su pasado español. Y sobre todos ellos destaca el Castillo de San Marcos, una impresionante fortificación construida por los españoles a finales del siglo XVII.
Y es que visitar St. Agustines es hacer un viaje al pasado español. Para un viajero procedente de España, St. Augustine tiene algo especial.
No hace falta imaginar cómo sería una ciudad española trasladada al otro lado del Atlántico ya que hay elementos reales de esa historia.
La ciudad formó parte del territorio español durante diferentes periodos y posteriormente pasó por dominio británico, volvió a España y finalmente quedó integrada en Estados Unidos. Esa sucesión de poderes explica buena parte de su personalidad.
Hoy St. Augustine combina su patrimonio histórico con restaurantes, pequeños hoteles, galerías y una importante actividad turística, pero merece la pena caminar por ella pensando en algo que normalmente olvidamos, y es que Estados Unidos no empezó a existir como país en 1776.
3. Dearborn: Ford, inmigración y una América inesperada

Muy cerca de Detroit se encuentra Dearborn https://www.dearbornareachamber.org/local-attractions/), y aunque para algunos viajeros puede ser simplemente otra ciudad del área metropolitana, pocas ciudades explican tan bien algunas de las grandes transformaciones de Estados Unidos.
Esta ciudad está estrechamente vinculada la historia de Henry Ford y de la industria automovilística, y el complejo The Henry Ford permite acercarse a la evolución de la tecnología, la industria y la vida cotidiana estadounidense. Incluye el Henry Ford Museum of American Innovation y Greenfield Village, entre otros espacios. (thehenryford.org)
Pero Dearborn tiene otra historia que resulta igualmente interesante, ya que la ciudad es uno de los principales centros de la comunidad árabe-americana del país.
El Arab American National Museum recoge la historia y las contribuciones de los estadounidenses de origen árabe. (arabamericanmuseum.org). Y eso cambia completamente la experiencia del visitante.
Después de pasar unas horas descubriendo la historia de Ford y de la producción industrial, es posible recorrer barrios donde restaurantes, panaderías, cafeterías y comercios reflejan la influencia de las comunidades procedentes de Oriente Medio.
Podemos hablar de dos Américas en una misma ciudad y probablemente ese sea uno de los aspectos más interesantes de Dearborn. Por un lado, está la América de las fábricas, de Ford y del automóvil, por otro, la América de la inmigración y de las comunidades que han ido construyendo su propia identidad. Y ambas forman parte de la misma ciudad.
4. Santa Fe: una ciudad que existía mucho antes de Estados Unidos

Santa Fe (https://www.santafe.org/) es probablemente uno de los lugares que mejor desmontan la idea de que la historia estadounidense comienza con las Trece Colonias.
La ciudad fue establecida por los españoles a comienzos del siglo XVII y es la capital estatal más antigua de Estados Unidos. Su historia está estrechamente relacionada con las culturas indígenas, la colonización española y posteriormente la etapa mexicana y estadounidense. (santafe.org)
Aquí el paisaje urbano cambia por completo. Las construcciones de adobe, las iglesias, las plazas y los colores del desierto crean una ciudad que parece pertenecer a otro país. Y, en cierto modo, esa sensación tiene una explicación histórica.
Santa Fe es una mezcla de culturas y no puede entenderse únicamente como una ciudad de herencia española, ya que mucho antes de la llegada de los europeos ya existían comunidades indígenas en la región. Posteriormente llegaron los españoles, y después el territorio pasó a formar parte de México. Y posteriormente quedó integrado en Estados Unidos.
Todas esas etapas han dejado huella en la ciudad y por eso Santa Fe resulta especialmente interesante para quien quiera entender el suroeste estadounidense.
Aquí se puede descubrir una América que tiene mucho más de mezcla cultural que de uniformidad. Y también una arquitectura y una gastronomía completamente diferentes de las de Nueva York o Chicago.
5. Pittsburgh: la ciudad que tuvo que reinventarse

Hay ciudades estadounidenses que parecen contar una historia de éxito. Y hay otras cuya historia resulta interesante precisamente porque tuvieron que cambiar. Pittsburgh (https://www.visitsmicksburg.com/) pertenece al segundo grupo.
Durante décadas fue una de las grandes capitales industriales de Estados Unidos. El acero era el motor de la economía local. Las grandes fábricas empleaban a miles de personas y la ciudad llegó a convertirse en uno de los principales centros industriales del país. La importancia del acero fue tal que Pittsburgh llegó a ser conocida como Steel City (la ciudad del acero).
Pero la industria pesada comenzó a perder peso y la ciudad tuvo que enfrentarse a una profunda transformación económica, lo que llevó a convertirse en una ciudad diferente, y es que actualmente Pittsburgh ofrece una imagen muy distinta. La ciudad ha desarrollado sectores relacionados con la educación, la investigación, la tecnología, la sanidad y los servicios, y sus universidades tienen una presencia importante y antiguas zonas industriales han ido dando paso a nuevos usos.
Pittsburgh se encuentra en la confluencia de tres ríos y está rodeada de colinas, lo que genera algunas de las vistas urbanas más interesantes de Estados Unidos.
Para el visitante, uno de sus atractivos es precisamente contemplar cómo una ciudad que nació alrededor de la industria ha intentado construir una nueva identidad.
6. Albuquerque: la América de la Ruta 66

Albuquerque (https://www.visitalbuquerque.org/) es una de esas ciudades que empiezan a tener sentido cuando uno abandona la idea de que Estados Unidos son únicamente sus grandes metrópolis, ya que aquí comienza el paisaje del suroeste.
Montañas, desierto, cielos enormes, edificios de adobe y carreteras que parecen no terminar nunca. La ciudad tiene además una relación especial con la Ruta 66, la carretera que se convirtió en uno de los grandes símbolos de los viajes por carretera estadounidenses.
Albuquerque también permite descubrir la mezcla cultural característica de Nuevo México, y es una mezcla difícil de encontrar en otro lugar Las raíces indígenas, la herencia española y mexicana y la cultura estadounidense moderna conviven en la ciudad, y eso se nota especialmente en la arquitectura y en la gastronomía.
El chile ocupa un lugar fundamental en la cocina local y aparece en numerosas preparaciones. Y luego está el paisaje. Albuquerque permite combinar una visita urbana con excursiones por el entorno natural de Nuevo México.
Es una ciudad para conducir, parar, mirar el paisaje y entender que el viaje por carretera sigue siendo una parte fundamental de la cultura estadounidense.
7. Savannah: la belleza y las contradicciones del sur

Savannah (https://visitsavannah.com/) podría entrar perfectamente en una lista de las ciudades más bonitas de Estados Unidos. Sus calles arboladas, sus plazas, sus casas históricas y su ambiente sureño la han convertido en un destino turístico importante. Pero quedarse únicamente con esa imagen sería perderse una parte fundamental de la ciudad.
Savannah también permite acercarse a la historia económica y social del sur. La riqueza de muchas de las antiguas familias de la región estuvo relacionada con la agricultura y con un sistema económico basado durante décadas en la esclavitud, y por eso visitar sus edificios históricos y sus antiguas propiedades tiene un significado que va más allá de la arquitectura.
La ciudad tiene una historia que hay que conocer, ya que el sur de Estados Unidos tiene una historia especialmente compleja. La esclavitud, la Guerra Civil, la reconstrucción, la segregación racial y el movimiento por los derechos civiles forman parte de ella.
Savannah permite aproximarse a algunos de estos procesos desde una ciudad relativamente pequeña y con un patrimonio muy bien conservado. Es una de esas visitas en las que merece la pena combinar el paseo turístico con museos y espacios históricos.
Porque conocer un destino no consiste solamente en descubrir lo bonito, también significa entender cómo llegó a ser lo que es.
8. Mobile: la ciudad que recuerda que el sur no fue siempre estadounidense

En la costa de Alabama aparece otra sorpresa, la ciudad de Mobile (https://www.mobile.org/)
La ciudad tiene una historia colonial mucho más compleja de lo que cabría imaginar si uno piensa únicamente en el Alabama actual. Fue fundada por los franceses a comienzos del siglo XVIII y posteriormente estuvo bajo control británico, español y estadounidense, y esa sucesión de influencias todavía forma parte de su identidad.
Mobile también tiene una relación histórica con las celebraciones de Mardi Gras en Estados Unidos, una tradición que muchas personas asocian exclusivamente con Nueva Orleans, aunque Mobile reivindica una historia propia.
Su centro histórico, sus edificios y su relación con el golfo de México permiten acercarse a una parte del sur estadounidense que normalmente queda fuera de las grandes rutas, y es una ciudad para recorrerla sin prisas.
Además, su historia portuaria ayuda a comprender la importancia que tuvieron las ciudades del Golfo en el desarrollo económico de Estados Unidos. Mobile demuestra que, incluso dentro de un mismo estado, la historia puede ser mucho más compleja de lo que sugieren las fronteras actuales.
9. Detroit: mucho más que la ciudad del automóvil

Detroit (https://visitdetroit.com/) sí aparece en las guías turísticas, pero no siempre se entiende realmente lo que representa.
Durante el siglo XX, Detroit se convirtió en el símbolo mundial de la producción industrial en cadena. Ford, General Motors y Chrysler transformaron la ciudad y contribuyeron a cambiar la forma en que se fabricaban y utilizaban los automóviles, y la industria atrajo a trabajadores procedentes de diferentes partes de Estados Unidos y del extranjero. Detroit se convirtió así en un enorme laboratorio de la sociedad industrial.
Aunque después llegó el cambio…la pérdida de población, la crisis industrial y las transformaciones económicas hicieron que Detroit atravesara décadas muy complicadas.
Actualmente la ciudad ofrece una realidad mucho más diversa, y por ejemplo la música ocupa un lugar fundamental, pues podemos decir que Detroit fue la ciudad de Motown, una de las grandes revoluciones musicales de Estados Unidos.
El arte también tiene un papel importante, con instituciones como el Detroit Institute of Arts, y algunos antiguos espacios industriales se han convertido en nuevos centros de actividad.
Visitar Detroit es, por tanto, como recorrer varias etapas de la historia estadounidense en una sola ciudad: industria, inmigración, automóvil, música, crisis y transformación urbana.
10. Cincinnati: la huella de los inmigrantes europeos

Cincinnati (https://downtowncincinnati.com/) puede ser una de las grandes sorpresas para un viajero español.
No tiene la fama internacional de Nueva York, Boston o Chicago, pero precisamente por eso permite descubrir un Estados Unidos diferente.
Durante el siglo XIX llegaron a Cincinnati numerosos inmigrantes procedentes de Alemania. La influencia alemana se puede reconocer todavía hoy en determinados barrios, en la gastronomía, en las cervecerías y en algunas tradiciones locales.
Cuando hablamos de inmigración europea en Estados Unidos, muchas veces pensamos en los recién llegados desembarcando en Nueva York, pero ese era solamente el principio. Una vez en Estados Unidos, millones de inmigrantes se trasladaron a otras ciudades en busca de trabajo y oportunidades, y algunos terminaron en ciudades industriales del Medio Oeste. Otros crearon comunidades enteras, y Cincinnati es un buen ejemplo de ese proceso.
Y permite recordar algo fundamental: Estados Unidos no es una cultura única, sino la suma de muchas comunidades que llegaron en momentos diferentes y dejaron su huella.
Viajar para entender Estados Unidos…
Estos diez destinos no tienen demasiado en común a primera vista: Buffalo está junto a los Grandes Lagos, St. Augustine mira al Atlántico desde Florida, Santa Fe se encuentra en el desierto de Nuevo México, Pittsburgh está marcada por sus tres ríos, Detroit recuerda a la industria del automóvil, Savannah representa una parte de la historia del sur.
Pero todos tienen algo en común: permiten entender Estados Unidos desde una perspectiva diferente; porque quizá una de las mejores maneras de conocer este país no sea intentar abarcarlo todo. Estados Unidos es demasiado grande para eso. Y por eso es más más interesante elegir una historia: La historia de la inmigración, la del automóvil, la de la industria, la de la presencia española, la de las comunidades indígenas, la de la música, la de la transformación de las ciudades. Y después buscar los lugares donde esas historias todavía pueden verse.
Hay un mapa turístico de Estados Unidos que todos conocemos, Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas, Miami, San Francisco, Washington, El Gran Cañón, Yellowstone o Disney World. Pero existe otro mapa. Uno formado por ciudades que no suelen aparecer en los primeros itinerarios de los viajeros europeos.
Ciudades que pueden parecer menos espectaculares a primera vista, pero que esconden historias extraordinarias. Y ese mapa puede resultar especialmente interesante para quienes ya han visitado los grandes destinos estadounidenses y buscan algo diferente, o incluso, porqué no, para alguien que visita el país por primera vez.
Porque viajar por Estados Unidos no consiste solamente en conocer sus monumentos más famosos, también consiste en comprender cómo se construyó el país, quiénes llegaron, qué industrias lo hicieron crecer, qué culturas dejaron su huella, qué ciudades tuvieron que reinventarse, y qué historias siguen vivas detrás de los lugares que aparecen en las fotografías.
Quizá por eso, después de conocer Nueva York, Los Ángeles o Las Vegas, el siguiente viaje a Estados Unidos pueda empezar precisamente en un lugar que nunca habíamos pensado visitar. Porque hay una América que no sale en las películas.
Y descubrirla puede ser una de las mejores formas de conocer Estados Unidos.